Instrucciones
- Hierve agua suficiente para sumergir todas las piezas de plata.
- Cubre un plato de plástico o vidrio con un pedazo de aluminio ligeramente arrugado. Si tienes una sartén de aluminio pequeña que no usarás para cocinar de nuevo, úsala en lugar del papel.
- Coloca tus joyas en el aluminio, asegurándote de que toque el papel.
- Espolvorea una pequeña capa de bicarbonato de sodio sobre las joyas.
- Vierte suficiente agua hirviendo para cubrir las joyas. Deben formarse burbujas, que despedirán olor a huevo podrido (los gases sulfúricos liberados por la acción limpiadora).
- Mueve suavemente las piezas con un utensilio de plástico o madera para asegurarte que todas las superficies de plata entran en contacto con el aluminio. Notarás que la plata vuelve a brillar.
- Enjuaga las joyas con agua de la llave. Para asegurarte de no perder las piezas pequeñas como aretes y pendientes, coloca un tamiz sobre el drenaje de forma que atrape las piezas que se resbalen de tus dedos.
- Seca con gentileza las piezas usando una toalla absorbente y pule con una tela suave.
No hay comentarios:
Publicar un comentario